Bajar del tren y empezar a correr, como si cada dia fuera a contrarreloj. Unirse al rio de gente es el primer paso al llegar, los que no se dignan a incorporarse es porque no son de aquí. Pararse a respirar equivale a verse arroyado por la gran multitud. Uno se enfrenta a insultos, malas miradas y empujones si no es hábil esquivando.
Los de aquí ya estamos acostumbrados y estar fuera de un lugar como el nuestro nos extraña pero en general nos encanta. El regreso se hace duro y pesado, pero es inevitable pues a pesar de todo es nuestro hogar.
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Esquelas